Llega el momento en que te planteas hacer el Camino, pero tienes una duda: ¿se puede hacer el Camino de Santiago con mala rodilla? En muchos casos, sí, con preparación y sentido común, y siempre después de hablarlo con tu médico. No se trata de renunciar al Camino, sino de ajustar tu estrategia para que la experiencia sea segura y la disfrutes.
En este artículo tienes lo que más ayuda en la práctica: cómo usar los bastones, cómo bajar las cuestas, qué rutas y etapas elegir y qué hacer si la rodilla protesta por el camino.
Los bastones: tu mejor aliado para la rodilla
Con problemas de rodilla, los bastones dejan de ser un accesorio. Reparten el esfuerzo con los brazos, te dan apoyo en las bajadas, que es donde más sufre la rodilla, y te ayudan a mantener el equilibrio en piedra suelta o barro.
Elige bastones con puño cómodo y ajusta la altura para que el codo quede en ángulo recto cuando los agarras en llano. Los telescópicos te permiten alargarlos un poco en las bajadas y acortarlos en las subidas. Pruébalos en casa antes de salir; tienes cómo elegirlos en la guía de bastones para el Camino de Santiago.
Elige una ruta más suave para tu rodilla
No todas las rutas castigan igual. El Camino Francés tiene bajadas largas: según los datos de las etapas, de O Cebreiro a Triacastela se pasa de 1.300 a 660 metros de altitud en 21 km, y de Foncebadón a Ponferrada, de 1.430 a 540 metros en 27,4 km.
Si tu rodilla no lleva bien las bajadas, el Camino Portugués desde Tui es una opción más amable: seis etapas de 15,5 a 24,4 km hasta Santiago, sin grandes puertos de montaña. Mira la dificultad y la altitud de cada etapa antes de decidir.
Acorta tus etapas: calidad sobre cantidad
La tentación de hacer muchos kilómetros al día es grande, pero con una rodilla delicada es mejor quedarse en 15 a 20 km. Llegas más descansado, la rodilla se recupera mejor de un día para otro y disfrutas más del Camino.
Un ejemplo: la etapa de Logroño a Nájera tiene 28,9 km. En lugar de hacerla de una vez, puedes dormir en un pueblo intermedio, como Navarrete, y terminarla al día siguiente. Las etapas de las guías son una referencia, no una obligación.
Descensos: la técnica importa más que el esfuerzo
Las bajadas son el punto débil de una mala rodilla: además del impacto, hay que frenar el peso del cuerpo en cada paso. Esta técnica ayuda:
- Bastones por delante: apóyalos antes de dar cada paso de bajada.
- Pasos cortos: mejor muchos pasos lentos que pocos pasos largos.
- Rodilla ligeramente flexionada: nunca bajes con la pierna rígida.
- Sin prisa: en las bajadas largas, para un momento cada cierto tiempo.
Practica esta forma de bajar en tus caminatas de entrenamiento, antes de encontrarte la primera bajada larga del Camino.
Equipación: rodilleras y cuidados por la tarde
Una rodillera de compresión suave puede darte confianza y sensación de estabilidad, sobre todo en las bajadas o después de una etapa dura. No sirve igual para todo el mundo: pregunta a tu médico o a tu fisioterapeuta cuál te conviene y pruébala antes de salir.
Por la tarde, estira con suavidad cuádriceps, isquiotibiales y gemelos, y descansa con las piernas en alto. Si tu fisioterapeuta te ha dado ejercicios, llévalos apuntados y sigue haciéndolos durante el Camino.
Planificación: sé flexible con tu Camino
Con una rodilla delicada, unos días irán mejor que otros. Deja margen para un día de descanso en una ciudad grande, como Burgos o León, aunque no lo tengas previsto. Un día parado a tiempo puede evitar que tengas que dejar el Camino.
No hace falta hacerlo entero la primera vez. La Compostela se consigue recorriendo a pie al menos los últimos 100 km, y empezar en Sarria es la forma más habitual de hacerlo: tienes las etapas en la guía del Camino de Santiago desde Sarria. Así compruebas cómo responde tu rodilla antes de plantearte una ruta más larga.
Antes de salir, habla con tu médico
Esta guía es orientativa y no sustituye el consejo de tu médico, tu traumatólogo o tu fisioterapeuta. Cuéntale qué ruta piensas hacer y cuántos kilómetros al día, y pregúntale qué ejercicios te convienen, si necesitas rodillera y qué medicación puedes llevar. Si el dolor pasa de molestia a dolor que te frena, para y busca atención en el siguiente pueblo. Para informarte sobre los problemas de rodilla, tienes la página de lesiones y enfermedades de la rodilla de MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
Conclusión: tu rodilla no es tu enemiga, es tu límite
Hacer el Camino de Santiago con mala rodilla no es una historia de heroísmo. Es respetar tu cuerpo, usar las herramientas adecuadas (bastones, rutas suaves, etapas cortas) y caminar con cabeza.
Tu rodilla tiene un límite, y si lo respetas, ese límite también te puede llevar hasta Santiago. Buen Camino.