Las etapas del Camino Primitivo tienen fama de duras, y no es exageración. Son catorce jornadas y 313 kilómetros desde Oviedo hasta Santiago de Compostela, con tramos de montaña que poco tienen que ver con la llanura del Francés. Quien llega sin haber mirado el perfil lo paga en las rodillas.
Aquí tienes las catorce, con los kilómetros y el desnivel que constan en la ficha de cada una. El desnivel que damos es neto: la diferencia entre la altitud de llegada y la de salida. No es el desnivel acumulado, que siempre es bastante mayor porque suma todas las subidas del día.
Cómo son las etapas del Camino Primitivo
El Primitivo arranca en Oviedo y se une al Francés en Melide, ya en Galicia. De las catorce jornadas, siete están marcadas como difíciles, cuatro como medias y tres como fáciles. Siete de catorce: justo la mitad del recorrido es exigente, y casi toda esa mitad está en la primera parte, cuando aún no llevas piernas.
Las tres primeras jornadas dan la medida del camino. Oviedo a Grado son 25,5 kilómetros de dificultad media. Grado a Salas, 22 kilómetros ya marcados como difíciles. Y Salas a Tineo, 20 kilómetros que suben de 245 a 670 metros: no es la etapa más larga, pero sí una de las que más se notan.
Dónde aprieta de verdad
Hay cuatro jornadas, las más exigentes de las siete difíciles, que conviene mirar dos veces antes de planificar:
- Tineo a Pola de Allande: 28 kilómetros, difícil. Larga y sin apenas sitios donde cortarla.
- Pola de Allande a Berducedo: 27 kilómetros, difícil, de 525 a 760 metros. Es la etapa del Hospitales para quien elige esa variante.
- Grandas de Salime a A Fonsagrada: 25,5 kilómetros, difícil, de 530 a 950 metros. Una de las dos subidas netas más fuertes, casi a la par con la de Salas a Tineo.
- O Cádavo a Lugo: 29,5 kilómetros, difícil. La jornada más larga de las catorce.
Si vienes de hacer otras rutas, la diferencia se nota desde el primer día: aquí se sube y se baja casi siempre. El Primitivo no es imposible, pero no es un camino para estrenarse.
La parte amable: de Lugo a Santiago
Pasado Lugo el perfil se calma. Lugo a San Romao da Retorta son 20 kilómetros marcados como fáciles, con quince metros de diferencia entre salida y llegada. San Romao a Melide son 28,5 kilómetros, largos pero de dificultad media, y ahí se enlaza con el Francés.
El tramo final lo forman tres jornadas cortas: Melide a Arzúa, 14,5 kilómetros y la más corta de todo el camino; Arzúa a O Pedrouzo, 19,3 kilómetros; y O Pedrouzo a Santiago, 20 kilómetros de dificultad media para entrar en la ciudad. Son jornadas para disfrutar, no para sufrir.
Cómo repartir los días
Catorce etapas es el reparto oficial, pero no es obligatorio. Tres formas razonables de plantearlo:
- Las catorce tal cual, si vienes entrenado y con margen. Dos semanas justas.
- Partir las cuatro más exigentes y convertirlas en ocho jornadas más cortas. Suma cuatro días, pero salva muchas rodillas.
- Empezar en Lugo y hacer solo el tramo gallego, cinco jornadas en su mayoría suaves. Es la opción de quien tiene una semana corta.
Sea cual sea, reserva los primeros días para ir despacio. Las etapas del Camino Primitivo castigan a quien sale fuerte el primer día. La etapa de Pola de Allande a Berducedo es un buen ejemplo de jornada que conviene afrontar descansado y temprano.
Qué necesitas para no ir justo
El Primitivo pide dos cosas que el Francés perdona: piernas y previsión. Las piernas se hacen en casa, con salidas largas y con la mochila cargada, no con paseos sueltos. La previsión es mirar el mapa la noche antes y saber dónde está el último bar del día.
Sobre el calzado, poco que inventar: bota o zapatilla de trekking ya rodada, nunca estrenada. En las bajadas de Asturias el pie se va hacia delante y las uñas lo notan. Y bastones: en este camino no son un capricho, ahorran mucho castigo en las rodillas durante los descensos largos.
En cuanto a la época, el tramo asturiano es de montaña y la niebla entra rápido. En primavera y otoño se camina muy bien, pero conviene salir con chubasquero y con una capa de abrigo aunque el día amanezca despejado. En verano el problema no es el frío, sino la falta de sombra en algunos tramos altos.
Qué cambia respecto al Francés
Tres cosas, sobre todo. La primera, el desnivel: aquí subes y bajas casi todos los días. La segunda, la soledad: hay menos peregrinos, lo que se agradece pero obliga a planificar mejor dónde paras. Y la tercera, los servicios: en el tramo asturiano los pueblos son pequeños y están separados, así que conviene salir con agua y algo de comida encima.
Si dudas entre uno y otro, en Camino Primitivo vs Francés lo comparamos con calma. Para ver el recorrido completo, la ficha general está en la página del Camino Primitivo.
En resumen
Catorce jornadas, 313 kilómetros y siete etapas difíciles concentradas en la mitad asturiana. Es un camino de montaña con final gallego suave, precioso y exigente a partes iguales. Planifícalo con el perfil delante, no con la ilusión.
Y para dormir, mejor con los deberes hechos: mira los albergues del directorio y elige los de las jornadas largas antes de salir de casa.