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Qué meter en la mochila del Camino: lista definitiva con peso por kilo

Cada año miles de peregrinos llegan a Roncesvalles arrastrando mochilas de 14 kilos y al tercer día están enviando paquetes a casa por correo. Esta es la lista que sí funciona, con pesos reales y cero cosas que parecen útiles pero no lo son.

edit Por Equipo Camino Directo calendar_today 22 may 2026 schedule 4 min de lectura
Qué meter en la mochila del Camino: lista definitiva con peso por kilo

La regla de oro de la mochila del Camino es brutal en su simplicidad: tu mochila no debe pesar más del 10 % de tu peso corporal. Si pesas 70 kg, tu mochila completa con agua dentro debe pesar como mucho 7 kg. Cualquier cosa por encima de eso te va a destrozar los hombros y las rodillas antes de Burgos.

Esto significa que la pregunta no es "qué llevo" sino "qué dejo en casa". Esta guía está organizada por orden de importancia. Lo de arriba es imprescindible. Lo de abajo, prescindible.

Mochila y calzado: la base de todo

Mochila de 35-45 litros (700-1200 g vacía). Más grande que 45L es invitación a meter cosas que no necesitas. Más pequeña que 35L te quedará justa en invierno. Imprescindible que tenga cinturón lumbar acolchado: el peso debe descansar en las caderas, no en los hombros.

Botas de trekking o zapatillas de senderismo (800-1100 g el par). Ya rodadas. Salir al Camino con botas nuevas es el error número uno. Mínimo 100 km de uso previo. Si tienes los tobillos sanos, las zapatillas son tan válidas como las botas y pesan la mitad.

Sandalias o chanclas para la ducha y para descansar los pies al final del día (200-400 g). Las Crocs siguen siendo, por estética cuestionable, la mejor opción funcional.

Ropa: la regla de los dos

Dos pantalones, dos camisetas, tres pares de calcetines, dos mudas de ropa interior. Uno lo llevas puesto, otro lo lavas cada tarde en el albergue y se seca por la noche. Más ropa = más peso = más sufrimiento.

Para dormir

Saco de dormir ligero o saco sábana (350-700 g). En verano, un saco sábana de seda basta. En primavera u otoño, un saco ligero. En invierno, saco térmico de verdad.

Toalla microfibra (200-300 g). Las de algodón pesan 4 veces más y tardan eternidades en secar.

Aseo: lo mínimo

Un neceser pequeño con: jabón en pastilla (sirve para cuerpo y para lavar la ropa), cepillo y pasta de dientes en tamaño viaje, desodorante pequeño, crema solar, vaselina (clave para prevenir ampollas), tiritas y compeed específico para ampollas, ibuprofeno, alguna venda elástica, pequeño botiquín.

Total del neceser: 400-600 g. Si pasas de 800 g, tienes cosas de más.

Documentación y dinero

DNI o pasaporte, credencial del peregrino, tarjeta sanitaria, una tarjeta bancaria, algo de efectivo (los albergues municipales solo aceptan efectivo, ojo). Llévalo todo en una pequeña riñonera que puedas tener encima en la ducha también.

Tecnología: cuanta menos, mejor

El móvil (con cargador), un cable USB, y poco más. Las pilas de cámara, los libros pesados, los altavoces bluetooth, el portátil... olvídalo. Lo que de verdad necesitas es desconectar.

Lo que NO debes meter en la mochila

Esta lista es importante porque combate los errores típicos:

El truco definitivo: pesa la mochila antes de salir

Una báscula de gancho de 5 € es la mejor inversión que puedes hacer. Pesa la mochila completa con agua dentro, tal como vas a salir el primer día. Si pasa del 10 % de tu peso corporal, abre la mochila y quita cosas hasta que baje.

Cada gramo que dejas en casa son tres kilómetros más que vas a poder caminar sin dolor. Mereces la pena el esfuerzo.

Y si necesitas que te lleven la mochila

Si tu mochila pesa más de lo que tu cuerpo aguanta, o si simplemente quieres caminar ligero, hay un servicio que funciona perfectamente en todos los Caminos: el transporte de mochilas entre albergues. Por unos 5-7 € te llevan la mochila grande a tu siguiente alojamiento, y tú caminas solo con una mochila ligera con lo imprescindible del día. Mucha gente lo descubre tarde, en el quinto día con los hombros destrozados, cuando podían haberlo usado desde el principio.

EC
Escrito por
Equipo Camino Directo
La voz editorial de Camino Directo. Escribimos sobre el Camino con la idea de que sirva en la práctica, no como adorno.

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