La regla de oro de la mochila del Camino es brutal en su simplicidad: tu mochila no debe pesar más del 10 % de tu peso corporal. Si pesas 70 kg, tu mochila completa con agua dentro debe pesar como mucho 7 kg. Cualquier cosa por encima de eso te va a destrozar los hombros y las rodillas antes de Burgos.
Esto significa que la pregunta no es "qué llevo" sino "qué dejo en casa". Esta guía está organizada por orden de importancia. Lo de arriba es imprescindible. Lo de abajo, prescindible.
Mochila y calzado: la base de todo
Mochila de 35-45 litros (700-1200 g vacía). Más grande que 45L es invitación a meter cosas que no necesitas. Más pequeña que 35L te quedará justa en invierno. Imprescindible que tenga cinturón lumbar acolchado: el peso debe descansar en las caderas, no en los hombros.
Botas de trekking o zapatillas de senderismo (800-1100 g el par). Ya rodadas. Salir al Camino con botas nuevas es el error número uno. Mínimo 100 km de uso previo. Si tienes los tobillos sanos, las zapatillas son tan válidas como las botas y pesan la mitad.
Sandalias o chanclas para la ducha y para descansar los pies al final del día (200-400 g). Las Crocs siguen siendo, por estética cuestionable, la mejor opción funcional.
Ropa: la regla de los dos
Dos pantalones, dos camisetas, tres pares de calcetines, dos mudas de ropa interior. Uno lo llevas puesto, otro lo lavas cada tarde en el albergue y se seca por la noche. Más ropa = más peso = más sufrimiento.
- 2 pantalones técnicos ligeros (200-300 g cada uno). Uno largo, uno corto, o uno desmontable.
- 2 camisetas técnicas de manga corta (100-150 g cada una). Olvídate del algodón: tarda en secar, huele a sudor.
- 1 camiseta de manga larga (150 g) para mañanas frías y para ponerte algo limpio al llegar.
- 3 pares de calcetines técnicos antiampollas (60 g cada par). Esto es donde más dinero merece la pena gastar.
- 2 mudas de ropa interior técnica.
- 1 forro polar ligero (250-400 g) para las noches frescas, incluso en verano.
- 1 chubasquero ligero impermeable (200-300 g). En Galicia llueve siempre, vayas cuando vayas.
- 1 gorra o sombrero (50-100 g). Imprescindible en la meseta.
Para dormir
Saco de dormir ligero o saco sábana (350-700 g). En verano, un saco sábana de seda basta. En primavera u otoño, un saco ligero. En invierno, saco térmico de verdad.
Toalla microfibra (200-300 g). Las de algodón pesan 4 veces más y tardan eternidades en secar.
Aseo: lo mínimo
Un neceser pequeño con: jabón en pastilla (sirve para cuerpo y para lavar la ropa), cepillo y pasta de dientes en tamaño viaje, desodorante pequeño, crema solar, vaselina (clave para prevenir ampollas), tiritas y compeed específico para ampollas, ibuprofeno, alguna venda elástica, pequeño botiquín.
Total del neceser: 400-600 g. Si pasas de 800 g, tienes cosas de más.
Documentación y dinero
DNI o pasaporte, credencial del peregrino, tarjeta sanitaria, una tarjeta bancaria, algo de efectivo (los albergues municipales solo aceptan efectivo, ojo). Llévalo todo en una pequeña riñonera que puedas tener encima en la ducha también.
Tecnología: cuanta menos, mejor
El móvil (con cargador), un cable USB, y poco más. Las pilas de cámara, los libros pesados, los altavoces bluetooth, el portátil... olvídalo. Lo que de verdad necesitas es desconectar.
Lo que NO debes meter en la mochila
Esta lista es importante porque combate los errores típicos:
- NO lleves bastones nuevos. Si nunca has caminado con bastones, no los estrenes en el Camino. Mejor sin que mal usados.
- NO lleves vaqueros. Pesan, tardan dos días en secar, y rozan.
- NO lleves más de 1 libro. Si vas a leer, el Kindle pesa 170 g y lleva 1000 libros.
- NO lleves comida. Hay bares y supermercados cada pocos kilómetros. La comida pesa muchísimo.
- NO lleves más de 1,5 litros de agua. Hay fuentes constantemente. El agua pesa 1 kg por litro.
- NO lleves botellas de champú, gel, acondicionador. Pastilla de jabón multiusos y listo.
- NO lleves "por si acaso". Es la frase que te lleva la mochila a 12 kg.
El truco definitivo: pesa la mochila antes de salir
Una báscula de gancho de 5 € es la mejor inversión que puedes hacer. Pesa la mochila completa con agua dentro, tal como vas a salir el primer día. Si pasa del 10 % de tu peso corporal, abre la mochila y quita cosas hasta que baje.
Cada gramo que dejas en casa son tres kilómetros más que vas a poder caminar sin dolor. Mereces la pena el esfuerzo.
Y si necesitas que te lleven la mochila
Si tu mochila pesa más de lo que tu cuerpo aguanta, o si simplemente quieres caminar ligero, hay un servicio que funciona perfectamente en todos los Caminos: el transporte de mochilas entre albergues. Por unos 5-7 € te llevan la mochila grande a tu siguiente alojamiento, y tú caminas solo con una mochila ligera con lo imprescindible del día. Mucha gente lo descubre tarde, en el quinto día con los hombros destrozados, cuando podían haberlo usado desde el principio.