Bajada por los Ancares lucenses hasta Triacastela entre robledales y aldeas gallegas tradicionales. Empieza el Camino verde por excelencia.
Inicio y fin de la etapa. La línea es orientativa, no el trazado exacto del sendero.
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Etapa de bajada con algunas subidas intermedias. Sales de O Cebreiro por las alturas, pasas por Liñares y Hospital da Condesa (donde aún se ven los muros del antiguo hospital de peregrinos) y subes al Alto do Poio (1335 m), la cota máxima del Camino en Galicia.
Desde el Alto do Poio empieza la bajada larga hasta Triacastela: aldeas pequeñas, casas de piedra, hórreos gallegos, vacas que cruzan el camino sin prisa. Fonfría, O Biduedo y Filloval son las paradas naturales. El paisaje cambia totalmente respecto a la meseta: humedad, verde intenso, robles, castaños y prados.
Triacastela debe su nombre a tres castros que existían en la zona. Es buen lugar para parar: dos albergues (uno municipal y uno privado) y varios restaurantes con pulpo, lacón con grelos y caldo gallego. Tras Triacastela puedes elegir mañana entre dos rutas: por Samos (más larga, monasterio benedictino) o por San Xil (más corta, rural).
Una construcción gallega tradicional para almacenar el grano, elevada sobre pilares para protegerlo de la humedad y los roedores. Cada aldea gallega tiene los suyos. Empiezas a verlos por todas partes desde el Cebreiro.
En cualquier época del año puede llover, sí. Septiembre y mayo son meses templados pero con probabilidad de lluvia. Lleva chubasquero o cubre-mochila siempre, incluso en verano.
Si hay nubes bajas no, lamentablemente. Si está despejado, las vistas hacia el sur de las sierras gallegas son magníficas. Buen lugar para parar a desayunar en el bar de la cima.