Etapa corta y muy bella por la costa hacia la villa blanca de Luarca, con su puerto encajonado entre acantilados y el pintoresco cementerio marinero sobre el mar.
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Después de la dureza del día anterior, hoy toca etapa corta y descansada: solo 16 km hasta una de las villas más fotogénicas de la costa asturiana, Luarca, conocida como "la villa blanca de la Costa Verde". Sales de Cadavedo por una pista que enseguida ofrece vistas al mar y atraviesas Villademoros, con su torre medieval, y Canero.
El último tramo desciende a la ría del Negro y entra en Luarca por el barrio del Cambaral, justo encima del puerto pesquero. La villa, encajonada entre dos acantilados, tiene un casco histórico precioso, un puente jorobado característico, un faro al final del espigón y, sobre todo, el famoso cementerio sobre el mar, donde descansa el Premio Nobel Severo Ochoa.
Etapa amable, ideal para recuperarse. Sin grandes desniveles, pistas en buen estado, pocos servicios intermedios pero suficientes (bares en Villademoros y Canero). Luarca tiene albergue de peregrinos en el barrio alto, varias pensiones y la mejor oferta de marisco de toda la costa occidental.
Sí, sin duda. Es una de las villas con más encanto del Norte y el atardecer desde el cementerio o desde el faro merece la parada.
Luarca tiene albergue de peregrinos municipal en el barrio del Carril, y al menos dos pensiones especializadas en peregrinos. En temporada alta conviene reservar.
Sí. Hay sidrerías y tabernas en el muelle con menús del día asequibles. Para algo más especial, el centollo y el percebe locales tienen fama merecida.