Etapa en plena meseta, cambio de provincia (entrada en Zamora). Sin servicios intermedios en 19 km de campos abiertos sin sombra. El Cubo es pueblo con tradición vinícola y albergue municipal recuperado.
Inicio y fin de la etapa. La línea es orientativa, no el trazado exacto del sendero.
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Etapa íntegra en la meseta cerealista: 19 km sin pueblos intermedios, en línea casi recta hacia el norte, atravesando el límite provincial Salamanca-Zamora hacia la mitad del trayecto. El paisaje es el de la Tierra del Vino zamorana: campos abiertos de cereal y viñedos en parcelas dispersas. La ausencia total de sombra y servicios hace de esta jornada una de las más duras psicológicamente.
El destino, El Cubo de Tierra del Vino, es un pueblo zamorano de cuatro calles con larga tradición vinícola (de ahí el nombre de la comarca: las cubas y cubos de vino). Tiene albergue municipal recuperado, dos bares con buen menú peregrino y una pequeña tienda. La iglesia de Santo Domingo de Silos conserva elementos románicos.
Etapa monótona, llana y sin sombra. Llevar 2 litros de agua mínimo y comida para todo el trayecto. Crítico salir temprano en verano. En El Cubo hay albergue, dos bares, tienda y consultorio médico. Probar el vino local: la Tierra del Vino es DO histórica con tintos hechos con uva tinta de Toro y blancos con malvasía. Buen jornal de descanso.
Físicamente es plana y sencilla. Lo duro es lo mental: muchos kilómetros sin pueblos, sin sombra, con horizontes idénticos durante horas. Muchos peregrinos hablan de la meseta como el momento de mayor introspección del Camino. Otros lo pasan mal y deciden saltarla en autobús; en la Vía de la Plata es excepcional saltarla.
No con servicio. No hay pueblos intermedios entre Calzada y El Cubo. La única opción real es ir despacio y descansar varias veces a la sombra del propio cuerpo o de algún olivo aislado. En verano salir antes del amanecer es recomendable.
Es DO Tierra del Vino de Zamora, una de las DO más pequeñas de España. Tintos con uva tempranillo (aquí llamada tinta de Toro) y blancos con malvasía y verdejo. Los albergues y bares suelen servir vino de cosechero a precios muy razonables. Vale la pena probarlo en la cena.