Usa calzado adecuado y bien ajustado, calcetines de calidad, mantén los pies secos y aplica vaselina en zonas de fricción.
La prevención es la mejor estrategia para evitar ampollas en el Camino. Para ello, es fundamental invertir en buen calzado que ya hayas usado en entrenamientos previos, nunca estrenar botas el primer día de peregrinación.
Otros consejos prácticos incluyen:
Si sientes un punto de fricción, actúa inmediatamente: cubre la zona con esparadrapo o apósitos específicos antes de que la ampolla se forme. También es recomendable llevar en tu mochila un kit de cuidado de pies con estos productos básicos.
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