El Camino a Fisterra es de dificultad moderada, con tramos de costa llana y zonas con pequeñas subidas. Es accesible para la mayoría de peregrinos.
El Camino a Fisterra y Muxía presenta una dificultad media, inferior en general a las grandes cordilleras de otras rutas jacobeas. Aunque tiene desniveles continuos, las subidas no son de alta montaña. El itinerario oficial se organiza así:
- Santiago - Negreira: terreno ondulado de firme cómodo, pero con el exigente repecho del Alto do Mar de Ovellas.
- Negreira - Olveiroa: la etapa más larga y rompepiernas de la ruta, con subidas moderadas pero constantes a través de entornos rurales y ganaderos.
- Olveiroa - Fisterra: descenso progresivo hacia la ría de Corcubión, ofreciendo las primeras y espectaculares vistas del Atlántico.
- Fisterra - Muxía: una etapa larga que discurre mayoritariamente por el interior rural y forestal, con desniveles cortos pero intensos (como el paso por Morquintián).
La mayor parte del camino discurre por sendas rurales en buen estado. Lo más exigente es el acúmulo de kilómetros diarios, especialmente si vienes de completar otro camino antes. Las condiciones meteorológicas (viento atlántico, lluvia) pueden hacer más duro el trayecto que el desnivel en sí. Con un entrenamiento básico y ritmo moderado, la mayoría de peregrinos completan estas etapas sin problemas.