Hacer el Camino de Santiago por primera vez parece sencillo hasta que te sientas a planificarlo. De pronto aparecen una docena de rutas posibles, opiniones contradictorias sobre el calzado, debates sobre si llevar saco o no, y la duda existencial de cuántos kilómetros se pueden caminar al día sin morir en el intento. Esta guía pone las cosas en orden y recorre, una por una, las decisiones que hay que tomar para preparar el Camino de Santiago desde cero.
1. Preparar el Camino de Santiago empieza por elegir la ruta, no la fecha
El primer error es decidir cuándo vas sin saber a dónde. En Camino Directo tenemos doce rutas, y su carácter, duración y dificultad son muy distintos:
El Camino Francés es el más popular y, por extensión, el más recomendado para una primera vez. Tiene infraestructura sobrada (albergues cada pocos kilómetros, buena señalización, restaurantes con menú del peregrino en casi cada pueblo), comunidad caminante todo el año, y sus 764 km en 33 etapas permiten caminar acompañado sin esfuerzo. El "modo fácil" del Camino.
El Camino del Norte bordea el Cantábrico y es físicamente más exigente: 815 km con muchos desniveles costeros y etapas largas. Recomendado solo si ya hiciste un Camino antes o si vienes con buen fondo físico. A cambio, el paisaje es espectacular.
El Primitivo es el más antiguo y, para muchos peregrinos veteranos, el más bonito. Sus 313 km desde Oviedo son cortos pero duros: montaña asturiana de verdad. No es un Camino "de iniciación".
El Portugués desde Porto (unos 240 km en 11 etapas, según los datos de nuestras etapas) es probablemente la mejor alternativa al Francés si quieres algo más corto sin perder calidad de infraestructura.
El resto (Inglés, Sanabrés, Vía de la Plata, Le Puy) tienen sus virtudes pero son menos transitados, lo que se traduce en menos albergues, menos servicios y más soledad. Buenos para una segunda o tercera experiencia.
Consejo: si dudas, ve al Francés. La gente que te dice "el Francés está masificado, no vayas" suele ser gente que ya ha hecho varios Caminos y busca soledad. Tú no eres ese caso.
2. Calcula cuántos días de Camino necesitas
Para obtener la Compostela (el certificado de la peregrinación) tienes que caminar al menos los últimos 100 km hasta Santiago. Eso son, en el Francés, cinco etapas desde Sarria. Es lo mínimo. Tienes cómo conseguirla y qué sellos necesitas en la guía de credencial y Compostela.
Sin embargo, hacer "solo los últimos 100" deja una sensación rara. El Camino de verdad empieza a notarse en el cuerpo y en la cabeza al cuarto o quinto día. Si tu primera vez son 5 días, te vas justo cuando empezabas a vivirlo.
Las opciones razonables para un peregrino primerizo, con los kilómetros de nuestras etapas:
- 5 días · Sarria a Santiago (unos 114 km). Justos. Para gente con poco tiempo libre.
- 13 días · León a Santiago (unos 310 km). El equilibrio. Suficiente para vivir el Camino sin que se haga muy largo.
- 21 días · Burgos a Santiago (unos 490 km). Empezar en una ciudad bonita con buenas comunicaciones y atravesar la meseta, que es la parte más mental.
- 33 días · El Francés completo desde Saint-Jean-Pied-de-Port, si dispones del tiempo.
3. Elige las fechas (no en agosto)
Las mejores épocas suelen ser mayo, junio, septiembre y la primera quincena de octubre: tiempo bueno, días largos, temperatura agradable y albergues no tan llenos. Si vas en julio o agosto vas a pasar calor en la meseta, que aprieta ya a media mañana, y vas a tener que reservar albergue con antelación. Lo tienes mes a mes en la guía de la mejor época para hacer el Camino.
Evita Semana Santa salvo que te guste caminar entre multitudes. Y piensa bien enero y febrero: hay albergues que cierran y el frío en el Pirineo o en Galicia es muy real.
4. Prepara el cuerpo dos meses antes
El Camino se camina, no se corre. No necesitas estar en forma de maratón. Pero necesitas haber caminado, en serio, antes de salir. Si tu vida diaria es sedentaria y un día apareces en Saint-Jean a hacer 25 km con mochila, vas a sufrir muchísimo en los primeros tres días y posiblemente tengas que parar.
El plan mínimo razonable de preparación:
- 8 semanas antes: caminar 1 hora, 3 veces por semana, sin mochila, terreno llano.
- 5 semanas antes: caminar 2 horas, 3 veces por semana, con mochila ligera (3-5 kg).
- 3 semanas antes: caminata larga el fin de semana, 4-5 horas, con la mochila ya cargada al peso real que vas a llevar.
- Semana de salida: descanso. Una sola caminata corta, sin esfuerzo.
Lo más importante que vas a entrenar no son las piernas, son los pies y los hombros. Las piernas aguantan. Los pies con ampollas y los hombros con escozor son los que te paran. Para los pies, mira la guía de cuidado de pies y ampollas, y para los hombros, qué meter (y qué no) en la mochila del Camino.
5. Presupuesto: en qué se te va el dinero
Olvídate de las leyendas sobre lo baratísimo que era el Camino hace veinte años. Hoy el gasto diario depende sobre todo del tipo de alojamiento (albergue municipal o privado, pensión u hotel) y de si comes en restaurantes o te cocinas en el albergue. Cualquier cifra que leas en una guía envejece en una temporada, así que consulta precios actualizados de tu ruta antes de cerrar el presupuesto. Tienes las partidas explicadas en cuánto cuesta hacer el Camino de Santiago.
Las partidas que tienes que presupuestar cada día son estas:
- Alojamiento, con diferencia notable entre el albergue municipal y el privado.
- Desayuno en bar, si no lo resuelves en el propio albergue.
- Comida a mediodía: bocadillo por el camino o menú del peregrino.
- Cena: menú del peregrino, o compra en tienda y cocina compartida.
- Extras: lavandería, farmacia, algún café de media tarde.
A esto súmale el coste de ida y vuelta a tu punto de partida, que en un Camino corto puede pesar más que todas las noches de albergue juntas. Haz el cálculo con precios reales de tu ruta y tu temporada, y guarda un margen para imprevistos.
6. Burocracia mínima imprescindible
Para hacer el Camino necesitas tres cosas:
La Credencial del peregrino: el "pasaporte" donde te sellan cada día para demostrar que has caminado. Se consigue en asociaciones de amigos del Camino, en algunos albergues y parroquias o por internet; su coste es simbólico y conviene consultarlo donde la pidas. Sin credencial no te dan cama en albergue municipal ni te dan la Compostela al final.
La Compostela: la consigues al llegar a Santiago en la Oficina del Peregrino, presentando la credencial sellada de los últimos 100 km.
Seguro: si vives en España, tu cobertura sanitaria habitual te atiende en el Camino. Si vienes de fuera, plantéate un seguro de viaje que incluya repatriación.
Y luego, simplemente, camina
El Camino tiene una virtud: resuelve por ti casi todos los problemas que no sepas resolver antes de salir. ¿No sabes dónde dormir? Lo verás al llegar, y para eso tienes los albergues de cada etapa. ¿No sabes si te dará tiempo a hacer cierta etapa? Lo decidirás esa mañana. ¿No sabes con quién vas a caminar? Lo descubrirás solo.
Preparar el Camino de Santiago se reduce, al final, a cinco decisiones: qué Camino haces, cuántos días tienes, en qué fechas, con qué presupuesto y con qué nivel físico. El resto se va resolviendo por el camino. Buen Camino.