Primera etapa del epílogo del Camino: 20,6 km desde la praza do Obradoiro hasta Negreira, con la subida al alto de Mar de Ovellas y el puente medieval de Ponte Maceira sobre el río Tambre.
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Pocas sensaciones hay tan particulares en el Camino como salir de la praza do Obradoiro dando la espalda a la catedral. Esta primera etapa invierte la lógica del peregrino: Santiago deja de ser la meta para convertirse en el punto de partida hacia el fin del mundo de los antiguos. El itinerario abandona la ciudad por el barrio de San Lourenzo y su robleda centenaria, cruza el río Sarela y se adentra enseguida en un paisaje rural de aldeas, prados y bosques de carballos.
El gran protagonista de la jornada es el alto de Mar de Ovellas, hacia el kilómetro 11: una bajada de unos dos kilómetros seguida de una subida exigente de casi cuatro, la principal dificultad del día. Superado el alto, el descenso conduce al valle del Tambre, que se cruza por el espectacular puente medieval de Ponte Maceira, uno de los rincones más fotografiados de toda la ruta. Desde allí quedan unos cinco kilómetros suaves hasta Negreira, capital de la comarca de A Barcala, presidida por el pazo do Cotón.
Negreira es una villa de servicios completos: albergues públicos y privados, pensiones, supermercados, farmacia, cajeros y restaurantes donde reponer fuerzas. Es la última población grande antes de la etapa más larga de la ruta, así que conviene aprovisionarse aquí. Ponte Maceira, a mitad de camino, ofrece también un par de opciones de restauración en un entorno privilegiado.
Es una etapa de dificultad media. Los 20,6 km son asumibles, pero la subida del alto de Mar de Ovellas, con unos 210 metros de desnivel, exige tomarla con calma, sobre todo si llegas con el cansancio acumulado de un Camino completo.
No es obligatorio: puedes seguir sellando la misma credencial con la que llegaste a Santiago. Si la tienes completa, en la Oficina de Acogida al Peregrino de Santiago entregan gratis una credencial específica de esta ruta.
Puedes sellar en la propia catedral o en la Oficina del Peregrino antes de salir, y después en bares y albergues del recorrido, como los de Ponte Maceira o Negreira.