El reencuentro con el océano: 21,4 km desde Olveiroa, con la bifurcación a Muxía en Hospital, la primera vista del cabo de Fisterra en el cruceiro da Armada y la abrupta bajada a Cee y Corcubión.
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La etapa del reencuentro con el mar. Tras tantas jornadas de interior, hoy el peregrino vuelve a ver el océano Atlántico. El camino sube desde Olveiroa hasta el lugar de Hospital, donde una rotonda marca la bifurcación señalizada más importante de la ruta: a la derecha se va directo a Muxía, a la izquierda se sigue hacia Fisterra, que es el itinerario de esta etapa. A partir de ahí el recorrido atraviesa paisajes sublimes y solitarios, pasando junto al santuario das Neves y la ermita de San Pedro Mártir, con sus fuentes de tradición sanadora.
El momento culminante llega en el alto del cruceiro da Armada: la primera vista del cabo de Fisterra recortado sobre el mar, una de las imágenes que ningún peregrino olvida. Desde allí espera la bajada a Cee, abrupta y empinada en sus últimos metros, que hay que tomar con calma para proteger pies y rodillas. Cee, villa marinera con todos los servicios, enlaza por el paseo de la ría con la vecina y señorial Corcubión, declarada conjunto histórico-artístico, donde termina la jornada.
Entre Hospital y Cee hay unos 15 km prácticamente sin servicios, así que conviene salir de Olveiroa bien provisto. Cee y Corcubión, casi unidas, concentran de todo: albergues, hoteles, supermercados, farmacias, centro de salud y abundante restauración con buen marisco. Es el mejor punto de la ruta para reponer cualquier cosa antes del tramo final.
En una rotonda a la salida de Hospital, unos 5 km después de Olveiroa. Está bien señalizado: un mojón indica Muxía y otro Fisterra. Esta ruta sigue primero hacia Fisterra y deja Muxía para la etapa final.
Peligrosa no, pero sí muy empinada en su tramo final. Con lluvia las piedras resbalan, así que es la parte de la etapa donde más vale reducir el ritmo y usar bastones si los llevas.
Sí. Terminar aquí deja una última media etapa corta y deliciosa junto al mar, y permite llegar a Fisterra a media tarde con tiempo y piernas para subir al faro a ver la puesta de sol.