La etapa reina del Invierno: 30,4 km que cruzan el corazón de la Ribeira Sacra, con el románico de Diomondi, la vertiginosa bajada a los viñedos en socalcos de Belesar y el cruce del Miño antes de subir a Chantada.
Inicio y fin de la etapa. La línea es orientativa, no el trazado exacto del sendero.
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La etapa reina de la ruta y una de las grandes jornadas de todo el sistema jacobeo. El camino abandona el valle de Lemos remontando con calma hacia el oeste, por aldeas como Moreda y Vilariño, hasta alcanzar la iglesia románica de San Paio de Diomondi, joya del siglo XII que anuncia lo que viene: el balcón de la Ribeira Sacra.
Desde Diomondi arranca el descenso más espectacular del Camino de Invierno: una antigua corredoira empedrada que se descuelga hacia el Miño entre viñedos en socalcos, los bancales de viticultura heroica que han hecho famosa a la comarca. Abajo espera Belesar, con sus bodegas excavadas y el puente sobre el río. Cruzado el Miño se cambia de orilla y de esfuerzo: la subida a Chantada es larga y mantenida, premiada al llegar con una villa acogedora, capital comarcal con buen casco histórico junto al río Asma.
Los servicios intermedios son escasos: algo en la zona de Vilariño y poco más hasta Belesar, donde hay restauración según temporada. Chantada ofrece de todo: alojamientos, supermercados, farmacia y restaurantes. Quien quiera partir la etapa puede hacerlo en las casas rurales del entorno de Vilariño o en el albergue de Diomondi, sin servicios alrededor.
Es larga, empedrada y con fuerte pendiente: castiga rodillas más que pulmones. Con bastones y calma se disfruta de uno de los paisajes más impresionantes de Galicia. Con lluvia, máxima precaución porque las losas resbalan.
La comarca de los cañones del Sil y el Miño, célebre por la mayor concentración de románico rural de Europa y por sus viñedos en bancales casi verticales, cultivados desde época romana. El Camino de Invierno la cruza de lado a lado en esta etapa.
Las opciones clásicas son la zona de Vilariño, con casa rural de referencia, y el albergue público de Diomondi, justo antes de la bajada. Así quedan dos jornadas en torno a los 15 km, ideales para saborear Belesar sin prisa.