Media etapa de 12,5 km en suave descenso hacia el valle de Lemos, con la torre del homenaje de Monforte en el horizonte y una tarde entera para disfrutar de la capital de la Ribeira Sacra.
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Jornada corta y agradecida, pensada para llegar pronto y dedicar la tarde a una de las grandes ciudades de esta ruta. El camino baja con suavidad desde A Pobra do Brollón hacia el amplio valle de Lemos, entre prados, soutos y aldeas ganaderas, con la silueta de la torre del homenaje de Monforte creciendo poco a poco en el horizonte como guía natural del peregrino.
La entrada en Monforte de Lemos se hace notar: la ciudad, capital histórica de la Ribeira Sacra, despliega su monte de San Vicente coronado por la torre medieval, el monasterio benedictino convertido en parador y el palacio condal. Abajo, el río Cabe se cruza por el viejo puente de orígenes romanos, y el colosal Colexio de Nosa Señora da Antiga, apodado el Escorial gallego, recuerda el peso que tuvo esta villa de los condes de Lemos.
Monforte es la población más grande de todo el Camino de Invierno después de Ponferrada: albergues, hoteles de todos los rangos, supermercados, farmacias, hospital, estación de tren y restauración abundante. Es el lugar perfecto para descansar, lavar ropa, reponer material y hasta plantearse un día extra para conocer los cañones del Sil.
Sí. Quien busca acreditar los 100 km a pie exigidos suele comenzar el Camino de Invierno en Monforte de Lemos, que queda con margen de sobra sobre ese mínimo. Recuerda sellar la credencial al menos dos veces al día en este tramo final.
El conjunto de San Vicente do Pino (torre, monasterio y palacio), el casco viejo con la xudería, el puente sobre el Cabe y el Colexio da Antiga, con pinturas de El Greco en su museo. Si sobra energía, el barrio de los Escolapios y el paseo fluvial.
Sí, Quiroga a Monforte son 35,4 km en total, una jornada exigente pero habitual entre quienes hacen la ruta en diez días o quieren esquivar la escasez de camas de A Pobra do Brollón.