Decimosexta etapa larga y exigente hasta Cahors, capital histórica del Quercy. Cruce final del célebre Pont Valentré, puente fortificado del siglo XIV con tres torres almenadas, símbolo absoluto del Camino y del Lot.
Inicio y fin de la etapa. La línea es orientativa, no el trazado exacto del sendero.
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Etapa larga y físicamente exigente, una de las más duras de esta primera mitad del Camino del Le-Puy. La traza atraviesa el último tramo del causse de Limogne, pasa por Bach y Vaylats (con su convento de las hermanas filipinas, antiguo gran albergue de peregrinos) y desciende por sendero técnico hasta el valle del río Lot en Cahors.
La entrada a Cahors está marcada por la silueta inolvidable del Pont Valentré, puente fortificado del siglo XIV con tres torres almenadas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, uno de los símbolos del Lot y del Camino. La ciudad, antigua capital del Quercy y sede episcopal, conserva la catedral de Saint-Étienne con cúpulas románicas únicas en Francia, casco antiguo medieval y una larga tradición vitivinícola (el famoso vino negro de Cahors, a base de uva Malbec).
Cahors es gran ciudad de servicios: múltiples gîtes y hoteles para todos los presupuestos, restaurantes, supermercados, farmacias, estación SNCF (línea Toulouse-París), oficina de turismo. Reserva con antelación en temporada alta. Etapa de 33 km que conviene cortar en dos para peregrinos no entrenados (parada intermedia posible en Bach o Vaylats).
Por ser el puente fortificado medieval mejor conservado de Europa, construido entre 1308 y 1378 con tres torres defensivas almenadas para proteger Cahors. Sufrió pocas modificaciones a lo largo de la historia. Su silueta es icónica y aparece en innumerables guías y documentales del Camino.
Es el llamado vino negro (vin noir) de Francia, elaborado con la uva Malbec (localmente llamada Côt o Auxerrois). Color profundo, taninos potentes, larga capacidad de guarda. Documentado desde la época romana, fue muy apreciado en las cortes europeas medievales y exportado vía Burdeos.
El descenso final desde el causse hasta el valle del Lot acumula unos 200 metros de bajada técnica en pocos kilómetros, por sendero a veces pedregoso. Recomendado calzado con buen agarre y bastones. La vista del Pont Valentré desde el alto del descenso es uno de los momentos cumbre del Camino.