Etapa por la vega del Órbigo en la provincia de León. Paso por Villabrázaro y Maire de Castroponce. Alija del Infantado conserva castillo medieval del siglo XIV y albergue municipal en el casco viejo.
Inicio y fin de la etapa. La línea es orientativa, no el trazado exacto del sendero.
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Etapa de transición hacia el norte por la vega del Órbigo, río afluente del Esla que da nombre a esta tierra de cereal y huertas. El Camino sale de Benavente por la N-630, sigue por pistas paralelas y pasa por Villabrázaro (km 6, bar) y Maire de Castroponce (km 13, fuente). El terreno es llano con suaves ondulaciones, dominado por campos de cereal y choperas en las riberas.
Alija del Infantado es pueblo histórico de la baja maragatería. Conserva el castillo medieval del siglo XIV (Castillo del Infantado), señorío de los Pimentel, parcialmente restaurado y visitable. El albergue municipal está en el casco viejo. La iglesia parroquial guarda restos románicos. Pueblo tranquilo con buenas posibilidades de descanso.
Etapa fácil en cuanto a desnivel, llevadera por la combinación de pistas y senderos. Servicios intermedios en Villabrázaro y Maire. En Alija hay albergue municipal, una pensión y dos bares con menú peregrino. Visita recomendada al castillo del Infantado: aunque no se conserva entero, las almenas y el patio interior dan idea del esplendor medieval del señorío.
El Infantado de Alija fue un señorío medieval otorgado por los reyes de León a los Pimentel, condes de Benavente, en el siglo XIV. El término "infantado" hace referencia a tierras que pertenecían a las infantas reales antes de pasar a la nobleza. El castillo de Alija fue su sede principal y conserva todavía hoy parte de la estructura original.
El castillo del Infantado está parcialmente restaurado y se puede visitar exteriormente todos los días. La visita interior depende de horarios del ayuntamiento (consultar en el albergue al llegar). Las vistas desde la torre del homenaje son muy bonitas, sobre la vega del Órbigo.
Tras la bifurcación de Granja de Moreruela, en la Plata propiamente dicha hacia Astorga hay muchos menos peregrinos que en el Sanabrés. Es habitual no cruzarse con casi nadie durante toda la jornada. Aprovechar la soledad y el silencio de la meseta leonesa: es uno de los tramos más introspectivos del Camino.