Etapa de 22,9 km que abandona el Sil para remontar el valle del Lor por el puente medieval de Barxa de Lor, con la subida más exigente de la ruta, y entrar en las tierras de Lemos por A Pobra do Brollón.
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Jornada de despedida del Sil. El camino sale de Quiroga por San Clodio y avanza cómodo hasta el encuentro con el río Lor, afluente que baja limpio y frío de las sierras de O Courel. Allí espera la postal de la etapa: el puente medieval de Barxa de Lor, de un solo ojo elegante sobre la poza, lugar perfecto para un descanso antes de lo que viene.
Porque justo después del puente aguarda la subida más exigente de todo el Camino de Invierno: la rampa hacia A Labrada, corta pero muy empinada, que se remonta entre soutos de castaños centenarios. Superada la cuesta, el terreno se amansa en un altiplano ganadero que conduce sin más sobresaltos a A Pobra do Brollón, puerta de las tierras de Lemos y antesala de la Ribeira Sacra que protagoniza las próximas etapas.
San Clodio, al inicio, es el último punto con servicios completos en muchos kilómetros. En el valle del Lor, la pensión de A Labrada (Barxa de Lor) funciona según temporada. A Pobra do Brollón tiene bares, tienda y farmacia, pero su oferta de pernocta es muy escasa: muchos peregrinos duermen en casas rurales del entorno o tiran hasta Monforte apoyándose en los traslados que ofrecen algunos alojamientos.
Es la rampa más fuerte de la ruta: unos 2 km muy empinados. Con calma, paradas y agua se sube sin problema, y la recompensa son las vistas del valle del Lor y los castaños del recorrido.
Las alternativas habituales son las casas rurales del entorno, como las de la zona de Salcedo, o continuar hasta Monforte de Lemos. Varios alojamientos ofrecen recogida en A Pobra y regreso al día siguiente para no perder kilómetros.
Sí, sumando la etapa siguiente: 35,4 km en total. Es la jornada que eligen los peregrinos fuertes cuando quieren hacer la ruta en 10 días sin depender del escaso alojamiento de A Pobra.